Originaria del Sur de Europa y el área
mediterránea, Iris significa arco iris en griego, y si bien
en estado salvaje esta flor tiene multitud de colores, las que encuentras
en el mercado son de color azul, malva, blanco y amarillo. Para
la mitología griega el Iris era el mensajero de losdioses
con los hombres, que había robado el reflejo de las estrellas
y actuaba de correveidile entre los amores secretos entre el cielo
y la tierra.
Pero ya tres mil años atrás, en Knossos, un artista
desconocido creó una pintura con la figura de un rey en una
de las paredes del gran Palacio. Cuando terminó, quiso rodear
su obra de magnificencia y boato y no se le ocurrió otra
manera mejor de honrar la pintura del monarca que rodearlo de una
pintura que representa un tupido fondo de iris en flor.
Las culturas india y egipcia utilizaron el iris como símbolo
de la vida y la resurrección. Tutmosis III (1504-1450 antes
de Cristo) creó en la ciudad egipcia de Karnak, para celebrar
la conquista de una amplia franja de Asia Menor, un espléndido
jardín con las flores y plantas que trajo de su campaña
guerrera y escogió las especies más exóticas
para representarlas en una obra tallada en piedra para el templo
de Anon. El iris fue una de las flores seleccionadas.
Incluso Alejandro Magno no pudo evitar la tentación y el
embrujo de esta preciosa flor y regaló iris a su amante,
Hefestión, tras lograr una gran victoria en Isos, donde derrotó
al rey Darío III lo que le permitió consolidar su
avance por el imperio Persa.
Hasta el siglo XII el lirio (también conocido como Azucena)
era el emblema de la casa monárquica de Francia. Pero en
1179 el rey Chlodwig I tuvo un sueño en que un ángel
le entregaba un iris y le conminaba a que lo utilizara como emblema
de su dinastía. Desde entonces, esta flor es el símbolo
de Francia y de la dinastía de los Borbones.
Luis VII de Francia la utilizó como emblema en su Cruzada
contra los Sarracenos, y desde entonces fue conocida como la flor
de Louis y de ahí el nombre pasó a llamarse “flor
de lys”.Aunque hay otra teoría que defiende que su
nombre procede de Flandes, en concreto de la abundancia de esta
flor en las riveras del río Lys.
A través de Luis XI, el iris pasó a formar parte también
del escudo de armas de la familia florentina de los Medicis y por
extensión de Florencia y la Toscana. Debido al impulso mediceo
a las artes, el iris fue ampliamente representado en las pinturas
y esculturas del renacimiento y, por influencia, en la pintura flamenca,
alemana y española, llegando a los cuadros de Vicent Van
Gogh, que sentía debilidad por esta flor.
Con amplias y reconocidas propiedades cosméticas y curativas,
esta flor ha sido intensamente utilizada para la elaboración
de potingues, bálsamos y ungüentos desde el medievo,
especialmente para los afeites y cremas de la alta nobleza, el clero
y las monarquías europeas.
El iris es una especie muy delicada y de fugaz belleza: su vida
es de las más cortas entre las flores, con una duración
que oscila entre los 3-6 días. No creas que las has cuidado
mal cuando se estropeen. Es que la belleza es lo que tiene.
En todo caso no tires el ramo cuando se hayan marchitado las flores.
En ocasiones hay un segundo capullo oculto que puede llegar a brotar
y florecer. Pero no siempre sucede y no en todo los tallos. Tendrás
que arrancar la flor marchita y esperar a ver qué pasa.
El iris es una flor sedienta y es muy fácil descuidarse y
encontrarse el ramo sin agua. Tienes que hidratarla constantemente
vigilando que siempre tenga agua. También es importante que
elimines el follaje que quede por debajo del nivel del agua para
que no se creen bacterias que estropeen la floración.
Estas flores, cuando llegan, pueden convivir abigarradas en un solo
jarrón pero en cuanto empiecen a florecer se estorbarán
unas a otras. Te recomendamos que repartas los tallos en 2 o más
jarrones e incluso prueba a poner un solo tallo en un jarrón.
Verás qué efecto tan bonito.
Información tomada del sitio www.floresfrescas.com
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